enero 5, 2026

Gora Euskadi: El camino de la deconstrucción

Además de la inconmensurable labor de los medios escritos de ahormar y homologar los valores que estructuran a una sociedad compuesta por hombres y mujeres de bien, la prensa también ejerce de veleta con altavoz de los vientos de cambio. Rígidos pero flexibles como el proverbial junco, los periódicos saben detectar las nuevas corrientes que soplan y agitan el statu quo para evitar la esclerotización del zeitgeist y lograr sortear las zanjas sin fondo del dogmatismo. Conscientes de que la adaptabilidad social no es fácil, a menudo aplauden y jalean a aquellos individuos capaces de reinventarse y reconducir su mentalidad recalcitrante hacia el camino de la redención para no agostarse en el florecido vergel del progreso ideológico. Los diarios animan al ciudadano deconstruido para que cunda el ejemplo y sirva su arduo proceso de ser la mejor versión de sí mismo como faro en lontananza para todos sus congéneres. Un ejemplo de este festejo de la evolución programática nos lo encontramos en el titular de la información recogida por El Correo, el buque insignia del grupo Vocento, el jueves 6 de noviembre, en la página 20, a cuatro columnas, y que reza “Un exetarra contrata a la empresa Horus Desokupa para recuperar su vivienda en Bilbao”. Todo un elogio a la metamorfosis doctrinal.

El periódico, en un alarde de elegancia, no juzga, pero expone cómo desde el marxismo-leninismo revolucionario se puede confraternizar, cual participante en el coro del emocionante tema musical We are the world, con señores rapados, nostálgicos del nacionalsocialismo alemán, para, juntos de la mano, defender los principios del liberalismo económico, el capitalismo a ultranza y la sacrosanta legitimación de los principios del mercado inmobiliario frente a quienes pretenden socavar el principio de autoridad y las escrituras notariales. El Correo es consciente de que los cambios son duros de asimilar al principio, y que el señor propietario del inmueble, otrora inconformista y partidario de la socialización del sufrimiento, recele de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Pero, de alguna manera, el periódico encomia, discreta y sutilmente, el hecho de que haya acudido a una entidad independiente para llevar a cabo el alzamiento extrajudicial de la vivienda, en una clara apuesta por la iniciativa privada y la libre empresa. Tampoco aprovecha el diario para señalar cuando Sortu okupó en febrero de 2024 dos pisos turísticos en Donosti. Para no generar confusión en el lector. Porque cada individuo tiene sus ritmos y no conviene exponer contradicciones. No vayan estas a provocar un cortocircuito paralizante y acaben los lectores pensando que al final les va a tocar pagar a ellos los cristales rotos.

Héctor Sánchez © elkarma.eus

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