 |
 |
|
2025 está a punto de abandonarnos. No ha sido un gran año, pero probablemente hará bueno a 2026.
Si hace, pongamos dos décadas, nos hubieran preguntado cómo esperábamos llegar a este momento, no hubiéramos lanzado cohetes, pero probablemente tampoco habríamos pensado que el fundamentalismo conservador estaría a punto de hacerse con el control no ya de casa, sino de buena parte del planeta.
Observamos alarmados, y lo que es peor, indiferentes unos pocos y totalmente desalentados el resto, cómo la historia amenaza con despeñarse por una pendiente totalmente ignota, pero que curiosamente ya hemos visto en otros momentos de la Historia. Los resultados son plenamente conocidos y están a la vista de todos y todas.
Pero la mayoría parece poseída por el olvido y el resentimiento. Quienes debieran de hacer frente a esta situación en primera línea tampoco hacen nada más que demostrar su incapacidad para afrontar los grandes problemas, su cobardía para confrontar con el enemigo y su egoísmo absorbido por enriquecerse a toda costa.
¿Quién se atreverá a decir Feliz 2026?
Miguel Fernández © elkarma.eus
|
Pincha aquí para descargarte el PDF de EL KARMA 236
Pincha aquí para ir a otras columnas de Miguel Fernández
Pincha aquí para ir a las columnas de los colaboradores más buscados