abril 4, 2026

Juego de niños: Ventanilla única

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En Lanzarote, la isla donde el tiempo es piedra volcánica, visité la casa-museo del gran César Manrique. El juego de presencia-ausencia funciona a la perfección. En toda la isla está el artista. Las esculturas eólicas, el Mirador del Río, el Jardín de Cactus y tantas otras huellas afortunadas. Es en la casa-museo de Haría donde se siente su ausencia de una manera casi física. Sus espacios cotidianos, presentados tal como quedaron, no sugieren su regreso, sino que proclaman su enorme falta. Y así, como quien no quiere la cosa, me he puesto a pensar en mi propia vida, todavía habitada por mí. No sé si soy un edificio histórico o un loft lleno de posibilidades. Lo que tengo claro es que no pienso pasar la I.T.E. (Inspección Técnica de la Existencia). Proclamo la insumisión burocrática. Por otro lado, últimamente he comprendido que no necesito ningún sello de la Consejería de Actos Creativos, ni rellenar formulario alguno para el Ministerio de Intensidad Artística. (Más…)

enero 2, 2026

Juego de niños: Perfil singular

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Fui a un casting en una ciudad improbable. Fui en autobús. Un trayecto lo bastante largo como para replantearme la vida un par de veces y lo bastante corto como para no llegar a ninguna conclusión.

El barrio al que debía dirigirme parecía diseñado por un urbanista con migraña. Escaleras a ninguna parte, plazuelas ilusorias, subidas sin motivo, bajadas con sospecha. Y entonces, la visión: una especie de búnker mastodóntico coronado por una casita con tejado a dos aguas, vegetación feroz y ventanas inquietantes. Todo perfectamente imposible, entre el thriller y el género fantástico.

David Lynch que estás en los cielos”, recé. “El mundo es extraño por fuera y salvaje por dentro. O al revés. O las dos cosas a la vez, que para el caso es lo mismo”. (Más…)

octubre 6, 2025

Juego de niños: Drama textil

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Tengo una idea de negocio rentable según la IA: una app que encuentre pareja a los calcetines huérfanos. He descartado proyectos igual de brillantes, como una escuela de meditación para grapadoras o un Tinder para muebles. Lo importante es enfocarse.

Será una app simple e intuitiva: escanea el cajón, localiza al huérfano y busca a su gemelo en la nube. Nada de romanticismo, pura tecnología.

Y aquí conviene señalar a la responsable de tanto drama textil: Marie Kondo, la gurú japonesa del orden que convirtió el minimalismo en religión global. Su doctrina es clara: tira sin piedad todo lo que no te «despierte alegría». Resultado: montañas de calcetines enviados al exilio doméstico por no sonreír lo suficiente. Como si un calcetín gris tuviera la obligación moral de emocionarnos. (Más…)

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