Juego de niños: Ventanilla única
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En Lanzarote, la isla donde el tiempo es piedra volcánica, visité la casa-museo del gran César Manrique. El juego de presencia-ausencia funciona a la perfección. En toda la isla está el artista. Las esculturas eólicas, el Mirador del Río, el Jardín de Cactus y tantas otras huellas afortunadas. Es en la casa-museo de Haría donde se siente su ausencia de una manera casi física. Sus espacios cotidianos, presentados tal como quedaron, no sugieren su regreso, sino que proclaman su enorme falta. Y así, como quien no quiere la cosa, me he puesto a pensar en mi propia vida, todavía habitada por mí. No sé si soy un edificio histórico o un loft lleno de posibilidades. Lo que tengo claro es que no pienso pasar la I.T.E. (Inspección Técnica de la Existencia). Proclamo la insumisión burocrática. Por otro lado, últimamente he comprendido que no necesito ningún sello de la Consejería de Actos Creativos, ni rellenar formulario alguno para el Ministerio de Intensidad Artística. (Más…) |
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