septiembre 13, 2026

Psico: Clastomanía nihilista

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La clastomanía es una parafilia que, si bien no es peligrosa ni pone en riesgo la integridad física de quien la practica, sí que puede suponer un riesgo para la integridad financiera de sus parejas sexuales. Consiste en obtener placer en destrozar o romper la ropa antes del coito, a modo de juego preliminar nihilista textil. Más allá de posibles laceraciones oculares por culpa de un botón de camisa que sale disparado, está práctica, como hemos dicho, no es especialmente lesiva, como el sadomasoquismo, el bondage extremo o sexo zoofílico con gorilas de lomo plateado. Sin embargo, el desembolso en ropa que tiene que hacer la pareja sexual de los clastomaniacos después de cada encuentro hace que las personas afectadas por esta parafilia no encuentren fácilmente pareja estable, lo que repercute negativamente en su estabilidad emocional y le genera frustración. (Más…)

junio 26, 2026

Psico: Autonepiofilia

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La autonepiofilia o infantilismo parafílico es una parafilia que consiste en excitarse sexualmente al comportarse como un niño pequeño, siendo representativa la fijación sexual por los pañales. “Es una filia sexual propia de varones heterosexuales, que generalmente no tiene que ver con una fijación con Concha Velasco, aunque en esta consulta he visto de todo”, comenta Hermenegilda de Anchoa, psicóloga especializada en psicopediatría y papiroflexia terapéutica.

Los autonepiofílicos no sienten atracción pedófila, pero se excitan vistiéndose y comportándose como bebés. “Peligrosos, lo que se dice peligrosos, desde un punto de vista social… no son, la verdad”, continúa de Anchoa. “Pero son un coñazo. Hay que darles de comer haciendo el avión, cambiarles los pañales, bañarles, ponerles polvos de talco, lo que es un poco asqueroso si no les has bañado antes… Una lata. Tener una pareja autonepiofílica está bien para un rato, pero a la larga cansa”. (Más…)

junio 21, 2026

Psico: Gimnomanía recalcitrante

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La gimnomanía es una filia consistente en sentir un deseo irrefrenable al ver el propio cuerpo desnudo o el de otros. Si bien el segundo caso es bastante común, y el origen del éxito de publicaciones como Playboy, Penthouse o La Guía del Autoestopista Nudista, la primera es un caso estadísticamente menos corriente. De acuerdo con la psicóloga y antropóloga Olga Limatías-Pratts, “la desnudez ha sido una fuente de excitación sexual desde que el Homo Erectus empezó a depilarse. Por eso a algunos individuos que no se comen un rosco, de manera vestigial, no les queda otra que excitarse consigo mismos. En el fondo les envidio”. No debe confundirse esta filia ni con el parcialismo (como en el caso del fetichismo de pies, o la fijación por los sobacos no afeitados) ni con el exhibicionismo.

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