enero 2, 2026

Juego de niños: Perfil singular

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Fui a un casting en una ciudad improbable. Fui en autobús. Un trayecto lo bastante largo como para replantearme la vida un par de veces y lo bastante corto como para no llegar a ninguna conclusión.

El barrio al que debía dirigirme parecía diseñado por un urbanista con migraña. Escaleras a ninguna parte, plazuelas ilusorias, subidas sin motivo, bajadas con sospecha. Y entonces, la visión: una especie de búnker mastodóntico coronado por una casita con tejado a dos aguas, vegetación feroz y ventanas inquietantes. Todo perfectamente imposible, entre el thriller y el género fantástico.

David Lynch que estás en los cielos”, recé. “El mundo es extraño por fuera y salvaje por dentro. O al revés. O las dos cosas a la vez, que para el caso es lo mismo”. (Más…)

octubre 6, 2025

Juego de niños: Drama textil

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Tengo una idea de negocio rentable según la IA: una app que encuentre pareja a los calcetines huérfanos. He descartado proyectos igual de brillantes, como una escuela de meditación para grapadoras o un Tinder para muebles. Lo importante es enfocarse.

Será una app simple e intuitiva: escanea el cajón, localiza al huérfano y busca a su gemelo en la nube. Nada de romanticismo, pura tecnología.

Y aquí conviene señalar a la responsable de tanto drama textil: Marie Kondo, la gurú japonesa del orden que convirtió el minimalismo en religión global. Su doctrina es clara: tira sin piedad todo lo que no te «despierte alegría». Resultado: montañas de calcetines enviados al exilio doméstico por no sonreír lo suficiente. Como si un calcetín gris tuviera la obligación moral de emocionarnos. (Más…)

julio 5, 2025

Juego de niños: Eterno retorno

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He vuelto al gimnasio municipal. Todo sigue como siempre: máquinas que chirrían, bíceps entregados, playlists motivacionales con amenaza rítmica. Un bosque de vinilo descolorido decorando la pared.

El monitor cree en mí con fervor. Yo, no tanto. Pero asiento. No quiero romperle el dogma a alguien que viste como un rotulador fosforito y grita “¡Vamos!” como si de verdad supiera a dónde.

El ambiente es cordial. Se suda en comunidad. Se comenta el parte meteorológico, la inflación y el último esguince. Aquí casi nadie quiere ser su mejor versión: con no lesionarse, basta.

En los vestuarios no se murmura. Se opina. Sobre cenas, hijos, fascitis plantar y si el aguacate sigue siendo sano o ya engorda. Nadie predica. Se sobrevive. (Más…)

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