Flims: Avatar – El Sentido del Agua
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A estas alturas a nadie se le escapa que consagrar el resto de su carrera a prorrogar con hasta cuatro entregas más uno de sus éxitos más controvertidos como fue Avatar, allá por el lejano 2009, ha sido una apuesta más que arriesgada por parte de James Cameron. También es verdad que cuando en tu currículum figuran títulos como Terminator (uno y dos), Aliens o Titanic hay ciertos caprichos que uno puede permitirse y muy mal tendría que darse la taquilla de Avatar 2 (que Jim disparase a un bebé a bocajarro durante un acto promocional del film o algo por el estilo) para que el realizador de Piraña II se arrepintiese de llevar trece años obsesionado con unos pitufos afectados de gigantismo.(Más…) |
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A estas alturas a nadie se le escapa que consagrar el resto de su carrera a prorrogar con hasta cuatro entregas más uno de sus éxitos más controvertidos como fue Avatar, allá por el lejano 2009, ha sido una apuesta más que arriesgada por parte de James Cameron. También es verdad que cuando en tu currículum figuran títulos como Terminator (uno y dos), Aliens o Titanic hay ciertos caprichos que uno puede permitirse y muy mal tendría que darse la taquilla de Avatar 2 (que Jim disparase a un bebé a bocajarro durante un acto promocional del film o algo por el estilo) para que el realizador de Piraña II se arrepintiese de llevar trece años obsesionado con unos pitufos afectados de gigantismo.
Ha quedado claro que si una fórmula funciona es imperativo repetirla hasta la nausea, hasta que la esponja no escurra más por mucho que la retorzamos. Y si no funciona, también. Porque ya se sabe que un reloj estropeado da dos veces bien la hora cada día y un burro puede sacarle una nota afinada a una flauta por mero azar. Y si bien títulos como Indiana Jones y el templo maldito o Tras el corazón verde dieron en su día la campanada, ni siquiera revisitaciones tempranas como Las minas del rey Salomón o La joya del Nilo repitieron éxito a la hora de reproducir las hazañas de la pareja formada por héroe pulp y chica florero que se comporta como si no lo fuera. De hecho, producciones recientes con taquillas aceptables como Jungle Cruise apenas han conseguido perdurar en la memoria. Aún así, La ciudad perdida lo intenta.
Es lícito preguntarse qué demonios tendrían las hermanas Wachowski en la cabeza para decidirse por continuar estirando el chicle de la franquicia Matrix después de la, seamos elegantes, tibia acogida por parte de crítica y público de la segunda y tercera entregas de la serie. Tal vez sólo lo sepa James Cameron, al que, cada Acción de Gracias, sus familiares y allegados le preguntan por el rodaje de las secuelas de Avatar y por qué se empeña en seguir haciéndose daño a sí mismo. Lana Wachowski, que en 2015 declaraba que la mera idea de continuar la saga le provocaba náuseas, dirige la nueva película, que sigue contando con Keanu Reeves y Carrie Anne-Moss en el reparto, pero no con Joe Pantoliano. Nadie le devolvió las llamadas, y eso que estuvo pendiente del teléfono. Tampoco Fishburne repite, por una cosa que sucedió en el juego Matrix on line. Cosas del transmedia.
