Dinamismo y lozanía. Eso es lo que se pide al protagonista de un cómic, da igual que se trate de un superhéroe capaz de convertir el acero en vichichoise o de una antiheroína con más problemas personales que Ángel Cristo en una reunión de tuppersex. Los ancianos quedan relegados al papel de secundarios. Sabios unas veces, crueles y retrógrados otras. Pocos viejos alcanzan la gloria en sus papeles de reparto, como la abuela Rose de Bone (Smith), muy aguerrida en el club de jubilados pero sus aventuras en solitario transcurren siendo ella una adolescente, el malvado Cho San de Pesadillas (Otomo) o el Maestro Tortuga de Dragon Ball (Toriyama), maniaco sexual obsesionado con las bragas de puntillas. (Más…) |