Txarriboda News 1566 (31-01-2026)
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Un equipo de teólogos e historiadores eclesiásticos de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma ha descubierto que la elección de las fechas durante las cuales se celebra la Semana Santa se debió a un ‘A que no hay huevos’. Según el estudio interdisciplinar auspiciado por el Vaticano, que la Pascua cristiana se celebre el domingo siguiente a la primera luna llena después del equinoccio de primavera es consecuencia de una tarde tonta de vino especiado y shishas de cannabis durante el Primer Concilio Ecuménico de Nicea en el año 325 d.C. De acuerdo con hallazgos bibliográficos, entre los que se encuentran varias actas descatalogadas del evento que pretendía corregir la controversia arriana, el emperador Constantino I habría querido animar la reunión conciliar y una cosa llevó a la otra. Ideas de porro Según se desprende del informe teológico, aunque el Concilio de Nicea no pretendía originalmente determinar la fecha en la que se celebrase un evento promocional cristiano para festejar la muerte y resurrección de Cristo, la idea surgió de manera espontanea después de la primera pipa de agua. Osio de Córdoba, aunque otros legajos se lo atribuyen a Eusebio de Cesarea, habría dicho que lo de fijar en 221 d.C. la Navidad al 25 de diciembre había sido “poco ambicioso” y que calcular las fechas de la Semana Santa tendría que ser “un puto jeroglífico, que así nos echamos unas risas”. Tras descartar que el Jueves Santo empezase un mes y medio después de la tercera vez que el macaco de Berbería del Papa Silvestre I introdujera sus testículos en una pila bautismal, Eusebio de Nicomedia retó al resto de convocados a que no había huevos a tirar de calendario lunar. El Papa Leon XIV ha admitido que en Nicea se dijeron muchas tonterías, pero que eran sus costumbres y hay que respetarlas. © elkarma.eus |
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