Txarriboda News 1610 (23-03-2026)
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La Sociedad Española de Alergología ha informado de que la llegada de la primavera este año va a ser especialmente dura para las personas con alergias a los gilipollas. Los inmunólogos explican que la culpa de la virulencia de este tipo de reacciones alérgicas se debe a la abundancia de lluvias durante el pasado invierno. Aunque la elevada pluviosidad ha provocado la reclusión de gran parte de estos en sus domicilios, lo que ha mantenido controlados los brotes alérgicos, ha habido un repunte de gilipollas que caminaban los días de lluvia por debajo de las cornisas con el paraguas abierto obligando a los transeúntes que aprovechaban la cobertura de los aleros a abandonar su protección para dejarlos pasar. Como consecuencia directa, la llegada del buen tiempo ha provocado que los gilipollas salgan ahora a la calle con más ganas. Grave pero inevitable Los episodios alérgicos suelen manifestarse con ojos llorosos, abundante mucosidad, estornudos, tos seca, malestar general, dolor de cabeza y muscular, depresión, agresividad, agarrotamiento de las articulaciones, tics oculares, temblores y una sensación general de cansancio. “Los gilipollas que se creen más listos que los demás, los que interrumpen constantemente, los victimistas crónicos, los que no tienen empatía o los que hablan mal de los demás a sus espaldas son los más comunes, aunque cada primavera es diferente”, explica Pamela Debes, experta en inmunología clínica, que pide redoblar la vigilancia ante especies menos comunes, como los gilipollas de piel fina que se ofenden por todo o los que dicen que son apolíticos. En el epígrafe preventivo, es importante tomar las precauciones y medidas profilácticas habituales porque, al contrario que sucede con la hipersensibilidad a las gramíneas o la intolerancia a la lactosa, la sintomatología de los gilipollas puede ser contagiosa. © elkarma.eus |
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