El papel de aluminio ha sido uno de los grandes hallazgos de la humanidad. Antes de que el físico danés Hans Christian Ørsted aislase el aluminio en 1825, los bocadillos de la merienda eran envueltos en hojas de parra o resmas de papiro, ya que los periódicos eran un producto de lujo al alcance de muy pocos. Como esos mismos materiales eran también utilizados a modo de paños higiénicos en las letrinas domésticas, las condiciones de salubridad dejaban mucho que desear y los recreos eran toda una fiesta para el bacilo coli. (Más…)