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Alfredo Sáenz fue condenado porque un tribunal consideró probado que en 1994, para meter en cintura a tres morosos, Banesto, entidad que presidía, presentó una querella falsa por estafa y alzamiento de bienes contra los empresarios Pedro Olabarría, Modesto González y José Ignacio Romero. Los tres acabaron entre rejas por orden del juez Luis Pascual Estivill, más tarde condenado por prevaricación y detención ilegal. “Hoy no se hacen esas cosas: con la letra pequeña nos basta para joder vivo a cualquiera, siempre de manera legal”, reconoce un director de sucursal arrepentido.
Abel de las Heras © humorenlared.com |
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